El poder de las palabras.

El escritor y periodista estadounidense y uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX, Ernest Hemingway, dijo en una oportunidad: "Se necesitan dos años para aprender a hablar, y setenta para aprender a callar".
Indudablemente, la lengua tiene un poder que resulta dificil de dominar. Se necesita una vida para lograrlo.

domingo, 15 de abril de 2012

¿Cómo terminar bien?: Comenzando bien...


Es notable como las relaciones con algunas personas se ven dañadas en algún momento de nuestra vida.
Esto, en la mayoría de los casos, sigue siendo implicitamente el principal problema en la agenda de las sociedades.
Las pruebas aparentemente difíciles de superar, las diferencias intelectuales, las necesidades personales y las tradiciones culturales que nos hacen seres diferentes también se han convertido en una peligrosa herramienta a la hora de desarrollar acciónes compartidas.
Cada una de las personas sobre la faz de la tierra tiene una mirada única sobre las cosas - no importa el tiempo o la manera en que conocemos a la otra persona (puede ser alguien de nuestro entorno familiar)-, ésta es una condición sine qua non que debemos atravesar casi cotidianamente, por lo cual es necesario que retornemos a las bases de dichas relaciones. Nos vemos obligados a trabajar duro para crear cimientos firmes durante la etapa inicial de la relación.
Inevitablemente somos diferentes y por eso experimentamos diferencias casi cotidiana, sobre todo si no ocurre un hecho doloroso que nos haga más sensible ante los demás.
Sin embargo, cuando desarrollamos alguna relación con alguien de nuestro entorno hay una única manera de terminar bien: Comenzando bien. Este es el mapa de ruta del que camina hacia un encuentro real con "el otro" o el plano del constructor que aspira a disfrutar de relaciones sobre cimientos sólidos.
Nuestro trabajo será construir, en primera medida, sobre lo que es real y no sobre las emociones que muchas veces son preconceptos producidos por el desconocimiento de la realidad interior que vive la otra persona, y en segunda medida deberemos saber que no estamos en condiciones de modificar la realidad del otro al menos que comencemos por una verdadera transformación y renovación de nuestras vidas.
En conclusión, el desarrollo de las relaciones con las personas nace y crece dependiendo de su comienzo, por lo cual lo invito a reconocer los orígenes y los motivos de sus acciones antes de enfrentar a otra persona a los fines de que éstos favorezcan tanto sus intereses como los de ella.

Franco Roggero (Comunicador Social)

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