"Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene".
Rey Salomón.Uno de los grandes desafíos para las personalidades públicas o para quienes ejercen alguna autoridad en el ámbito social es decir la palabra justa en el momento oportuno.
En el momento de brindar una conferencia, dar una orden, o tomar alguna decisión, la primera pregunta que viene a la mente es: "¿Qué es lo que debo decir...?", y, sin embargo, es muy común que incluso nos arrepintamos de haber dicho algo fuera de contexto, o simplemente haber obviado alguna información que pensábamos decir pero que, por razones de tiempo u organización debió suspenderse, lo cual genera sensaciones de culpa y de arrepentimiento.
En el mundo de las relaciones pasa exactamente lo mismo. Recuerdo haber escrito en alguna edición anterior una editorial sobre el poder de las palabras, las cuales, según su virtud, pueden dar vida o dar muerte.
En ese sentido creo conveniente que repasemos algunos conceptos claves que nos ayudarán a mejorar nuestra relación con quienes deciden,por algún motivo, compartir parte de su tiempo con nosotros, tomando como ejemplo los siguientes puntos del manual titulado "25 Maneras de Ganarse a la Gente":
1. Las palabras inadecuadas dichas en el momento incorrecto me desaniman.
2. Las palabras inadecuadas dichas en el momento correcto me frustran.
3. Las palabras adecuadas dichas en el momento incorrecto me confunden.
4. Las palabras adecuadas dichas en el momento adecuado me animan.
¡Cuántos de nosotros habremos experimentado la satisfacción de escuchar la palabra correcta en el momento adecuado! Ésto produjo algunas transformación; nos abrió los ojos a la realidad que necesitábamos ver.
Sin embargo, no siempre es conveniente hablar, hay ocasiones en que es mejor simplemente estar presente en la vida "del otro" para escuchar.
Jhon Maxwell, uno de los expertos en liderazgo más reconocido del mundo, aseguró que la mayoría de las personas reconocen que las palabras tienen un poder increíble.
El teólogo y editor, Tyron Edwards dijo: "Las palabras pueden ser mejores o peores que los pensamientos; ellas los expresan y hasta les añaden cosas; les dan poder para bien o para mal; los llevan a un vuelo eterno de instrucción, aliento y bendición o de herida, pena y ruina".
Pero las situaciones son más complejas aún, no solo es importante lo que decimos, sino el momento en que lo decimos.
Es necesario que veamos el contexto en el que se desarrolla el encuentro con el otro, siendo sensibles del momento y del lugar. Éste es, según Maxwell, el secreto de una comunicación exitosa: "Si usted puede aprender a ser sensible al ambiente en el que se encuentra, ya ha ganado la mitad de la batalla para decir las palabras adecuadas en el momento correcto".
He aquí la importancia de olvidarnos de lo queremos decir y enfocarnos en la necesidad de quien estará escuchando. Maxwell da otros dos pasos para mejorar nuestro diálogo en la relación con los demás. El primero es una pregunta: ¿Qué es lo que me gustaría escuchar si estoy en el lugar de la otra persona? , y el segundo, una propuesta: Haga que el día de alguien, o quizás toda su vida, sea diferente.
Franco Roggero (Comunicador Social)
No hay comentarios:
Publicar un comentario