¿Qué entendemos comunmente por la palabra "edad"?
En una primera instancia, podríamos animarnos a decir que "la edad" es la cantidad de años trascurridos en la vida de una persona, o de una comunidad.
Sin embargo, también podríamos pensar a "la edad" no solo desde el aspecto occidentalizado, o sea, interpretada como la expresión unilateral y lineal del tiempo, sino más bien en las condiciones que nos ubican en un contexto y rompe con algunos de nuestros límites a la hora de pensar en "el otro".
En algunas culturas, que, en ocasiones, pueden resultarnos lejanas, la comunidad de personas, puede concebirse como "un cuerpo único expresado en diferentes edades", entendiendo como "edad" no solo el elemento "tiempo", sino el conjunto de experiencias e identidades cíclicas que hacen que seamos seres fluctuantes, en constantes cambios, y dotados de la necesaria posibilidad de coincidir y de nutridos de la capacidad de combinarnos, incluso aún en la diversidad más extrema.
De esa manera, si nos introducimos en ese modo de comprender a la "edad", podríamos entender que es posible, y hasta necesario, mirar "al otro" no simplemente como el "otro individuo", sino como "la otra edad".
Es fascinante que ejercitemos esta experiencia que nos podría ayudar a salir de nuestro único lugar para colocarnos en una posición más privilegiada en la que podamos ver "al otro" también como: "el otro momento de nuestra vida", "la otra exterioridad de un estado emocional", "el otro rasgo que también nos permite ser únicos", y "la otra forma, o el otro aspecto del que, de alguna manera, somos y seremos parte".
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