El poder de las palabras.

El escritor y periodista estadounidense y uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX, Ernest Hemingway, dijo en una oportunidad: "Se necesitan dos años para aprender a hablar, y setenta para aprender a callar".
Indudablemente, la lengua tiene un poder que resulta dificil de dominar. Se necesita una vida para lograrlo.

sábado, 9 de julio de 2011

Signos

En el gran apuro de la noche, y mareado entre las miradas que se hacían cercanas, escuché palabras que todavía puedo oír pero que no son más que ecos de acciones y también de nombres y apellidos que me resultaron conocidos, iguales a los que un día escuché, huellas de momentos que creí haber vivido.
Allí, cuando estaba sentado en la parte trasera del auto que condujo mi padre, mientras apenas despertaba de lo que sería un largo sueño, después de haber viajado casi una hora, ví en frente de mí una gran fila de vehículos paralizados en la ruta.
Apenas observé el amontonamiento y la extraña quietud, pude haberme resistido, de todas las maneras, en pensar que se trataba de un terrible accidente automovilísitico, pero no tardé en dudar que eso del pánico por lo que una vez fué, no era más que una huella acústica de tres elementos significantes: "Las rutas peligrosas", "los autos parados en fila", y "la propia oscuridad de la noche" que, en estos casos, a muchos, es normal que nos asuste.
Finalmente, no pasó mucho tiempo más para comprobar que los controles de tránsitos sorpresivos de la policía de Córdoba no son cosa habitual por estas partes de la provincia, sobre todo cuando el sol se esconde en la ruta.


Franco Roggero (Comunicador Social)

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